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20110725




"Onírico" no es la palabra correcta, pero es la primera que se me viene a la mente cuando trato de describir este disco usando sólo un vocablo. Y es que cada canción que lo compone parece desenvolverse como si fuese un sueño.

Pero no estamos hablando aquí de sueños tranquilos y parsimoniosos. No. Los sueños que parecen entretejerse a lo largo de estos 11 tracks son más bien del tipo "viaje al lado oscuro del subconsciente", ahí donde todo se quiebra lentamente en miles de deformaciones sin sentido aparente.

Te ves ahí, parado en medio de la nada, con loqueseaqueteimagines girando a tu alrededor, quizá la cola de un cometa pase y te dé una cachetada, quién sabe. Las cosas que giran producen diversos sonidos que se repiten cada vez que se acercan a tu cara, todos girando sobre una base sólida, la única constante que te acompaña.

Escuchas voces lejanas, en vano buscas encontrar su origen con la mirada, desconoces que está en constante movimiento. A veces sientes que resoplan las palabras detrás de tu oreja, volteas;
nada.

Cada tanto el ritmo cambia, las cosas pasan de girar vertiginosas a pasmarse casi involuntarias en el aire, lo que te otorga breves oportunidades para tratar de identificar lo que sucede a tu alrededor. Dejas de intentarlo después de un tiempo y decides sólo entregarte a la vorágine asfixiante de sonidos.

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The Soft Moon es el proyecto de Luis Vasquez, multiinstrumentista de San Francisco que en noviembre del año pasado sacó a la luz un álbum que no tiene ni un minuto de desperdicio.

The Soft Moon - Circles

20110708





...y con los ojos cerrados, tumbada en cualquier lugar, me dispuse a escuchar lo que resultó ser la orquestación perfecta para lo que llamamos caída libre.

Nueve tracks componen el disco homónimo de We Fell to Earth, banda londinense que, en 2009, lanzó una joyita de disco que ha pasado casi desapercibido, detalle que lo impregna de un valor especial para aquel que lo descubre centellante entre tantos montones de discos desechables.

Trip-hop, electrónica, downtempo y ambient han sido algunos de los géneros que se han usado para referirse a lo que Wendy Rae Fowler y Richard File hacen; yo prefiero describir su música como una combinación perfecta de recursos: voces hipnotizantes desprovistas de protagonismo, un bajeo fantasmal que nunca desaparece, guitarras que parecen incidentales y que se equilibran perfectamente con esa inserción de "ruiditos" que tanto parece gustarle a este par y que dotan a cada una de sus piezas de una atmósfera propia.

Spin This Town funge como invitación a quien escucha, una invitación a cerrar los ojos, relajarse y dejarse caer mientras la atención se desvanece un poco entre las composiciones que esperan pacientes el momento de atrapar los pedazos.

El disco avanza casi imperceptible, cuando te das cuenta ya has perdido el piso y te encuentras flotando en una atmósfera que ha sido especialmente creada para acompañar tu caída. Llegas, sin saber cómo, a The Double, y las voces que antes retumbaban crípticas en tus oídos, repentinamente cobran sentido, se aclaran y repites suicide casi como un mantra.

A la par de las piruetas que das en el vacío, el disco sigue avanzando y, a manera de arrullo conciliante llega Careful What You Wish For; no es coincidencia que la voz que adorna este track sea femenina, necesitabas un descanso y esa voz te lo brinda. Pero no te confíes, espera, el descanso es breve porque Lost in Flames acelera tu caída y la vuelve turbulenta, casi puedes sentir el aire cortándote la cara y, cuando crees que vas a estrellarte estrepitosa y dolorosamente en el piso, cuando casi sientes a las piedras clavarse en tus articulaciones, descubres Undone, la canción que cierra el disco, y que hace que tu aterrizaje se parezca más al descenso delicado de una hoja en otoño.

El disco ha terminado y con ello, tu caída.

We Fell to Earth - The Double

20110704




Casi se rompió el fémur en dos al tropezar mientras escapaba de la casa cuando le dijeron que su madre había muerto.

La lluvia le pegaba en la cara, mezclándose con las lágrimas que nublaban su visión. Los relámpagos le dictaban el camino que debía seguir. Los matorrales le rasgaban la ropa y la piel, pero el dolor en su corazón era el combustible que le daba las fuerzas para correr mientras en su cabeza repetía una y otra vez las palabras de la trágica noticia.

Corrió durante horas hasta que sus piernas no pudieron más y lo desplomaron en un páramo cenagoso del bosque. Despertó, lleno de confusión y con un malestar general que intensificó sus ganas de vomitar al oler la podredumbre del lugar donde su carrera había terminado.

La tormenta había cesado y por instinto se acercó a la pantanosa laguna para lavarse el lodo y las heridas. Cuando se reclinó, la luna iluminó el agua turbia y un tirón en su espina dorsal lo paralizó. A sólo un par de metros de la superficie, algo le devolvió la mirada.

Su piel era más blanca y el negro pelo estaba enmarañado, como una extensión de las raíces de los árboles, pero era ella, que le extendía los brazos, llamándole desde el fondo. El miedo se convirtió en tranquilidad cuando se dejó rodear por el fango de esa charca maloliente. Sin pensarlo se arrojó al agua, esforzándose por llegar a los brazos maternos.

En realidad nunca encontraron el cadáver de su madre, pero las esperanzas de hallar siquiera un cuerpo sin vida se esfumaron por completo tras dos meses de búsquedas infructuosas por parte de las autoridades. La sangre llama. Ellos no la hallaron, pero él si.

Mientras se hundía para siempre en esas negras aguas, mientras sus pulmones se llenaban de muerte y se abandonaba al helado abrazo, su madre lo arrullaba con la misma canción que le cantaba cuando era pequeño. Nunca más se separarían.

- Go to sleep, don't you cry, rest your head upon the clover. In your dreams, you shall ride, whilst your mammy's watching over...

Current 93 - All The Pretty Little Horsies